Ingredientes:
- 350g galletas (las que más os gusten: María, Digestive, Oreo, Speculoos, ...)
- 100g mantequilla derretida
- 60g almendras molidas
- 6 huevos
- 600g queso Philadelphia
- 200g leche condensada
- 400g nata líquida (crema dulce)
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 400g fresas
- 1 cucharada de maizena
- 2 cucharadas de azúcar
- Antes que nada prepararemos la base de nuestro cheesecake. Para ello colocamos en una batidora/licuadora las galletas junto con la mantequilla derretida y las almendras y batimos hasta que las galletas se hayan convertido en polvo y se haya creado una especie de pasta.
- Vertemos la pasta de galletas y mantequilla en el molde y, con la ayuda de las manos, cubrimos la base del molde así como los laterales. Introducimos en el congelador durante una media hora, mientras preparamos la crema. Reservamos.
- Preparamos el horno, para ello ponemos una bandeja de horno con agua y precalentamos a unos 190ºC (375ºF).
- Para la crema ponemos en una batidora o licuadora los huevos, el queso Philadelphia, la nata líquida, la leche condensada y la vainilla. Batimos hasta crear un líquido homogéneo.
- Sacamos el molde del congelador y vertemos en el interior la crema de queso.
- Cubrimos la parte inferior del molde con papel de aluminio para que el agua no se filtre y colocamos en la bandeja de horno, previamente precalentada.
- Horneamos durante unos 60 a 75 minutos, hasta que la parte de arriba esté dorada. No tengáis miedo si la tarta se mueve como un flan, es normal.
- Cuando esté cocinada sacamos del horno y dejamos fuera hasta que se ponga a temperatura ambiente. Mientras tanto preparamos la salsa.
- Para ello colocamos las fresas troceadas en una licuadora junto con el azúcar y la maizena.
- Vertemos la mezcla sobre una pequeña olla y cocinamos hasta que adquiera una textura ligeramente espesa. Dejamos enfriar ligeramente y reservamos.
- Cubrimos el cheesecake con la salsa de fresas y refrigeramos durante unas horas.
